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jueves, 7 de noviembre de 2013

Cuadrícula. ¡Así, si que es fácil!



La cuadricula ha sido utilizada desde tiempos memoriales. Los egipcios la usaban para construir sus esculturas, pintar o hacer relieves. 

El artista egipcio no está reconocido, es un ejecutor anónimo. Las obras se realizaban entre un equipo de artesanos cuya misión era representar las escenas siguiendo unas normas preestablecidas. No se aprecia la originalidad del artista sino que eran juzgados por su capacidad de reproducir los programas pictóricos tradicionales de forma armónica.

Los artistas normalmente aplicaban yeso y lo dejaban secar sobre la pared que se deseaba pintar utilizando pigmentos naturales. Esta técnica, creada por los egipcios, es conocida como técnica de fresco secco y es el precedente de la pintura al fresco o témpera.

Mediante un sistema de líneas, dividían la superficie a decorar delimitando el área destinada a cada escena. Era importante un buen aprovechamiento del espacio. Como las figuras debían representarse conforme a unos cánones establecidos, se trazaba una cuadricula en la pared para que el dibujo cumpliera las proporciones adecuadas. Siguiendo estas reglas canónicas, un hombre de pie ocupaba siempre dieciocho cuadrados de altura. Esta regla permitía crear figuras más pequeñas pero igualmente bien proporcionadas ya que los cuadrados se podían dividir en otros más pequeños.

Una característica muy importante del arte del Antiguo Egipto es la ausencia de perspectiva, es decir, no se observa un espacio tridimensional. Los objetos o figuras se representan planos y unos encima de otros. Se tenía en cuenta la posición de las figuras. Ésto se contempla en su forma de retratarlas ya que aquellas que eran menor tamaño no se debía a que estuvieran más alejadas, sino a que eran menos importantes, simbolizando así su inferioridad.


Durero utilizó la cuadricula utilizó para reproducir la realidad. 

Autor: Durero, Alberto
Título: Autorretrato
Cronología: 1498
Técnica: Óleo
Soporte: Tabla
Medidas: 52 cm x 41 cm
Escuela: Alemana
Tema: Retrato
Este cuadro lo pintó Durero en 1498. Es uno de sus primeros autorretratos que se conocen. Lo puedes ver en el museo del Prado de Madrid. Alberto Durero no se representa haciendo alusión a cualquier otra faceta de su vida, sino reflejando la conciencia de sí mismo como creador -tal y como indica la inscripción- y a su vez como “gentiluomo”: hombre elegante, cortesano, como un caballero.

La vida de Durero –considerado el introductor del Renacimiento italiano en la Alemania del siglo XV- corre paralela a la de dos personajes como Leonardo da Vinci y el Bosco. En su obra se fusionan de forma admirable la fuerza expresiva germana, el realismo flamenco y el Renacimiento italiano.


La cuadrícula de Durero

No es raro que se le atribuya a un artista meticuloso y detallista como Alberto Durero (1471-1528), geómetra de la plástica obsesionado por las proporciones de la figura humana (su obra póstuma, Cuatro libros sobre las proporciones humanas, publicada en 1507, lo sugiere), la invención de este dispositivo para representar la realidad en una superficie bidimensional. Esta presunción se basa en que en un grabado de 1525, Peón haciendo un dibujo en perspectiva de una mujer, Durero muestra a un hombre que dibuja a una mujer a la que mira a través de un bastidor que está cruzado por hilos horizontales y verticales que conforman un área cuadriculada. Una cuadrícula similar es también dibujada sobre el papel o superficie en donde se quiere dibujar. Esta cuadrícula de Durero ayuda a representar sobre un plano escenas u objetos tridimensionales gracias a que permite dividir la imagen que se quiere dibujar en segmentos o fragmentos, que pueden ser percibidos tal cual son, con menor carga asociativa, y por tanto con mayor simpleza, que si se los mirase directamente. Es interesante reflexionar en el hecho de que es la fragmentación del espacio, el quiebre del continuo del espacio aquello que ayuda al artista a su representación.






Sobre el retratado:


Ígor Fiódorovich Stravinski (en ruso: Игорь Фёдорович Стравинский) (Oranienbaum, 17 de junio de 1882Nueva York, 6 de abril de 1971) fue un compositor y director de orquesta ruso, uno de los músicos más importantes y trascendentes del siglo XX.

Su larga existencia —murió cuando iba a cumplir los 89 años— le permitió conocer gran variedad de corrientes musicales. Resultan justificadas sus protestas contra quienes lo tildaban como un músico del porvenir: «Es algo absurdo. No vivo en el pasado ni en el futuro. Estoy en el presente». En su presente compuso una gran cantidad de obras clásicas abordando varios estilos como el primitivismo, el neoclasicismo y el serialismo, pero es conocido mundialmente sobre todo por tres obras de uno de sus períodos iniciales —el llamado período ruso—: El pájaro de fuego (L'Oiseau de feu, 1910), Petrushka (1911) y La consagración de la primavera (Le sacre du printemps, 1913). Para muchos, estos ballets clásicos, atrevidos e innovadores, prácticamente reinventaron el género. Stravinski también escribió para diversos tipos de conjuntos en un amplio espectro de formas clásicas, desde óperas y sinfonías a pequeñas piezas para piano y obras para grupos de jazz.

Stravinski también alcanzó fama como pianista y director, frecuentemente de sus propias composiciones. Fue también escritor; con la ayuda de Alexis Roland-Manuel, Stravinski compiló un trabajo teórico titulado Poetics of Music (Poética musical), en el cual dijo una famosa frase: «La música es incapaz de expresar nada por sí misma».1Robert Craft tuvo varias entrevistas con el compositor, las cuales fueron publicadas como Conversations with Stravinsky.2

Esencialmente un ruso cosmopolita, Stravinski fue uno de los compositores y artistas más influyentes de la música del siglo XX, tanto en Occidente como en su tierra natal. Fue considerado por la revista Time como una de las personalidades más influyentes del siglo XX.